Carlos Rolón: Tropicalizia

Incisiva pero reconfortantemente doméstica, la obra de Carlos Rolón (“Dzine”; Chicago, 1970) contiene excelentes ejemplos de cómo un artista boricua ve Puerto Rico desde la diáspora. La mirada de Rolón convierte en protagonista a una realidad tan cotidiana y familiar que resulta casi invisible para quien vive en la isla – la flora exuberante, las losas criollas, la geometría de las rejas suburbanas – y la reinventa convirtiéndola en ícono. Su lenguaje vistoso y enérgico, heredero del pop art, se basa en la fusión de pintura, mosaico y tridimensionalidad y a menudo transmite de manera sutil dosis iguales de ironía y nostalgia.

La exposición consiste en 15 cuadros en medio mixto e instalaciones colgantes de macramé, así como bancos diseñados por el artista y una intervención en el jardín adyacente, que abre al público como huerto urbano comunitario. Para el artista, los museos (y el Museo de Arte de Ponce, en particular) cumplen su función cuando sirven para que una comunidad se congregue en torno al arte.